VAL D’ARAN

UN PAÍS OCCITANO

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La Val d´Aran es un valle rodeado de cumbres que alcanzan los 3.000 metros de altura y en el  que se enclavan más de 200 lagos. Algunos, como el de Mar o el Tort de Riu, son los mayores del Pirineo español. Sus grandes bosques son de abetos, pinos y hayas.

El Valle conserva y mantiene su patrimonio artístico-cultural de enorme riqueza. Lo integran numerosas iglesias: Salardú, Arties, Vielha, Bossost, entre otras. Posee hermosísimas tallas de imágenes románicas, como el Cristo de Salardú, Casarilh y Vielha, o las peculiares pilas bautismales y de agua bendita de Arties, Vilac o Vilamos y obras de arte que datan de los siglos XII y XIII, que forman un patrimonio artístico y singular.

De una unidad arquitectónica completa, los pueblos de la Val d´Aran están formados por edificios de piedra, pizarra y madera, entre los que destacan las iglesias de estilo románico y gótico.

Un elemento característico de la Val d´Aran es su lengua: el aranés. Es una lengua viva hablada habitualmente por la gente del país. Pertenece al tronco lingüístico occitano y es una variante de la lengua Gascona de Comminges, aunque conserva una personalidad propia.

La historia de la Val d’Aran y de Viella está íntimamente ligada a la cultura occitana del sur de Francia, cuyos vínculos han sido siempre más fuertes que con la Península ibérica a causa de la compleja orografía que ha actuado como una frontera natural durante siglos, mientras que el río Garona y su fluir en sentido norte le ha mantenido siempre una puerta abierta con el país vecino.

Hay que recordar que un 30% del territorio del Valle está por encima de los 2000 metros de altitud, y su clima atlántico mantiene un grueso manto nival en los puertos de montaña durante varios meses al año, que supuso un gran factor de aislamiento hasta que se inauguró el túnel de Vielha en el año 1948.

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